No. 68 Neurociencias y procesos de formación

Los tiempos cambian y con ellos también las esperanzas
y las ilusiones. Del mismo modo, la acumulación de errores
va apareciendo de muchas maneras, haciendo ver las fallas y
equivocaciones en forma de acciones, hechos y situaciones no
deseadas.
Este es el caso de los efectos de nuestra educación fallida.
Ahora se están viendo los frutos, tanto positivos como muy negativos
y desilusionantes. Estar a la cola de los países en educación no es
nada agradable, pero ver y constatar todos los días los niveles de
corrupción, violencia y abandono de las poblaciones, los desastres
ambientales y, en fin, el cúmulo de situaciones fruto de la falta de
educación de quienes han tomado las decisiones, es ya un aviso y
un grito de alerta que no podemos ocultar.
La esperanza surge ante estas manifestaciones, y es así
como en el continuum de la Revista Internacional Magisterio
aparecerán cinco números destinados a la educación de futuro, en
donde los fundamentos se ubican en las neurociencias, la bioética,
la economía y las innovaciones disruptivas, para sistematizarlas y
concretarlas en una propuesta paradigmática de educación de futuro.
Este número está destinado a indagar inicialmente sobre la
relación entre neurociencias y educación. Se trata de avanzar en la
mirada que desde la investigación se ha venido haciendo en torno
del cerebro y sus misterios. El descubrimiento de la mielina, como el
proceso clave y esencial de las bases biológicas del aprendizaje, al
tiempo que elimina mucho de los mitos y “extrañas” interpretaciones
sobre qué es aprender del pasado, nos abre la puerta a la esperanza
de ser más asertivos y sobre todo más eficientes en una tarea que
hay que rescatar: la del maestro formador del milenio.
Es necesario y urgente que la institucionalidad, especialmente
la de las fuerzas armadas, las escuelas de derecho, de economía,
de sociales y, especialmente, la de formación de maestros, revise
sus viejos y caducos currículos ya colapsados y peligrosamente aún
vigentes, con la finalidad de al menos evitar que en el futuro, con las
nuevas generaciones, se agudicen los males que están destruyendo
comunidades.
Neurociencias ha sido la gran ausente en las facultades
de educación, en donde ha primado la conjetura, la suposición y
la creencia ingenua en concepciones surgidas en contextos muy
diferentes del que vivimos en el presente. La ciencia estuvo ausente
en la educación y por tal razón no tenemos la fortaleza científica y
tecnológica necesaria para competir en el mudo hoy. Y cuando se
examinan los caminos que podrían ser la salvación, estos aparecen
en el último lugar.
No pondremos en peligro semejante sistema educativo que
produce tales efectos, si entre algunos construimos un paradigma
nuevo para dar el salto deseado que supere la parafernalia
escolarizante del pasado, de fragmentación del conocimiento,
de aulas de clase, de horarios, de evaluación por valoración y
promoción, de textos escolares, de enseñanza escolar y, sobre todo,
de mala formación de profesores y demás agentes educativos.
Profundizar y acercarnos a los avances científicos de
neurociencias es iniciar el camino de la compresión, es decir, la
contextualización de una dinámica muy diferente de las anteriores,
en cuanto descubrimiento y fascinación de un fenómeno tan
misterioso como es el cerebro humano. Así mismo, y esto será
después, se abrirá paso a la biótica, a la economía (la nueva, claro
está) y a las innovaciones disruptivas, que son, sin duda alguna,
algunas de las reflexiones más significativas para poner en su
sitio el embeleco y promoción por doquier del uso de las famosas
TICS, que si bien ahora se las utiliza como herramientas para
hacer mal lo que antes hacíamos regular, en adelante deberán ser
plataformas desde donde se conciban nuevos procesos en el manejo
y procesamiento de la información.
La idea fundamental de este intento es la de recoger en
el tiempo todas aquellas categorías que han venido apareciendo
para sistematizarlas y, con ello, hacer un planteamiento de tipo
paradigmático. No tiene nada que ver con innovación, a no ser que
sea disruptiva. Se trata de abrir un nuevo rumbo, de aprovechar y
utilizar de manera inteligente todos los avances y recursos que el
mundo de hoy ha construido, y de hacer todo lo posible para que
nuestros niños y jóvenes de todos los niveles y estratos sean de
verdad artífices de su propia formación; para ello necesitamos a los
maestros formadores, nueva categoría fundamental, diferente de lo
que se concibe hoy y ayer como profesor o docente, etc.
La tan ansiada personalización de los procesos formativos
(antigua educación), hoy es posible gracias a los adelantes en
neurociencias y en teoría de sistemas. Los avances sorprendentes
en esta concepción, que serán objeto del número de la revista
destinada a las innovaciones disruptivas, son la solución a la vieja
y caduca política de cobertura y calidad educativa y, sobre todo, a la
tan reiterada pero nunca vista política de inclusión, concebida como
formación pertinente, o sea de calidad para cada uno.
Tenemos pues todos los avances a la mano, los chicos y
chicas esperando, las comunidades necesitadas de desarrollo
verdadero, anhelantes de salir adelante, personas que quieren hacer
cosas muy distintas, para obtener, claro, efectos distintos de los
concebidos en las acreditaciones y certificaciones (arreglar las sillas
mientras el barco se hunde), que no han dado resultados por ningún
lado; sobre todo, parece que en algunos rincones se tienen ideas y
nuevas concepciones para de verdad hacer de la antigua educación,
ya colapsada, un verdadero ámbito de procesos formativos, no
de homo habilis, sino de hombres que piensan y que, con esos
pensamientos, construyen realidades distintas.
La invitación está abierta a profundizar y construir nuevos
espacios dinámicos de formación con “currículos” situacionales de
tipo estratégico, con procesos de inclusión y de democratización
de la oportunidad, fundamento de la esperanza y la paz, que no
significa nada distinto que unos y otros en función de todos, para
crecer y ser felices. Se trata de crear la cultura del compromiso y la
abundancia.

ISSN
16924053
Número de Páginas
94
Año